{"id":142,"date":"2013-10-10T09:37:04","date_gmt":"2013-10-10T09:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/gureberriak.com\/arrantzan\/?p=142"},"modified":"2013-10-10T09:37:04","modified_gmt":"2013-10-10T09:37:04","slug":"iparla-el-pueblo-vasco-bajo-el-imperialismo-10","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/gureberriak.com\/arrantzan\/2013\/10\/10\/iparla-el-pueblo-vasco-bajo-el-imperialismo-10\/","title":{"rendered":"Iparla: El Pueblo vasco bajo el imperialismo (10)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/iparla.wordpress.com\/iparla\/\">http:\/\/iparla.wordpress.com\/iparla\/<\/a><\/p>\n<p align=\"center\">10<\/p>\n<p>\u201cTodo imperio perecer\u00e1\u201d. Los imperios se deshacen, obligados a abandonar su dominaci\u00f3n sobre los pueblos que subyugaron por la violencia y el terror y que recuperan, uno tras otro, su independencia nacional, no s\u00f3lo en continentes diversos y lejanos sino en la peque\u00f1a pen\u00ednsula europea del heartland, la \u201ctierra central\u201d. El significativo retorno de las naciones a sus territorios hist\u00f3ricos geopol\u00edticamente condicionados y constituidos manifiesta, en simple y cartogr\u00e1fica perspectiva, la an\u00f3mala, extravagante y extempor\u00e1nea condici\u00f3n de los residuales imperios del extremo occidente europeo.<\/p>\n<p>La historia comparada muestra la diversidad evolutiva de los imperialismos, pero confirma que el imperialismo no retrocede nunca de forma voluntaria, espont\u00e1nea, racional o razonable. Su remisi\u00f3n o limitaci\u00f3n s\u00f3lo se da cuando encuentra resistencias que no puede superar.<\/p>\n<p>Una dominaci\u00f3n pol\u00edtica puede prolongarse alg\u00fan tiempo. Pero el sometimiento indefinido de un pueblo con reservas vitales, sentido de la propia identidad, conciencia nacional y estatal arraigadas, voluntad determinada, es siempre problem\u00e1tico. \u201cBasta que un pueblo, incluso sin armas, est\u00e9 resuelto a hacerle la vida imposible a un conquistador para que \u00e9ste descubra poco a poco la vanidad de las conquistas\u201d. Esta visi\u00f3n optimista supone condiciones y formas que est\u00e1n lejos de ser universales. Un pueblo subyugado alcanza m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde la independencia,\u00a0<em>a menos<\/em>\u00a0que lo liquiden antes, en cuyo caso no puede ya alcanzar nada. \u201cA condici\u00f3n de pagar el precio, utilizando plenamente la fuerza de un ej\u00e9rcito, no es imposible, en pleno siglo XX, abatir una voluntad popular, cuasi un\u00e1nime, de resistencia o de liberaci\u00f3n. Donde el conquistador tiene la posibilidad y la voluntad de acometer, como fin o como medio, la destrucci\u00f3n del pueblo subyugado, las conquistas no son fatalmente vanas\u201d.<\/p>\n<p>Frente al poder pol\u00edtico establecido, \u201cla mayor parte de las veces, los rebeldes, sobre el papel, no tienen ninguna posibilidad de \u00e9xito. Los que detentan el poder mandan al ej\u00e9rcito y la polic\u00eda: \u00bfc\u00f3mo hombres sin organizaci\u00f3n y sin armamentos podr\u00edan salir vencedores? Por tanto, si el poder obtiene la obediencia de sus servidores, no lo consiguen. Evitemos las mitolog\u00edas. Los rebeldes con las manos vac\u00edas son irresistibles cuando los hombres del poder no pueden o no quieren ya defenderse\u201d. Si los gobernantes ordenan disparar contra ellos, y las fuerzas armadas hacen lo que les mandan, manifestaciones, motines, revueltas, insurrecciones y sublevaciones se disuelven o se aplastan. La revoluci\u00f3n se interrumpe y se difiere\u00a0<em>si<\/em>\u00a0se dan y se preservan sus fundamentos pol\u00edticos, sociales, econ\u00f3micos y culturales, en caso contrario, se liquida por el triunfo absoluto de la contrarrevoluci\u00f3n y la aniquilaci\u00f3n de los revolucionarios. Si los gobernantes no ordenan disparar, o las fuerzas armadas se niegan a obedecer, el poder deja de serlo, la revoluci\u00f3n est\u00e1 en marcha, al menos por un tiempo.<\/p>\n<p>Si el conflicto se da entre diversas naciones, o terceros actores intervienen de un lado o de otro o de ambos, un conflicto es o se transforma en internacional. La lucha por la libertad nacional presenta, adem\u00e1s de las constantes gen\u00e9ricas de los conflictos sociales, otros caracteres propios, espec\u00edficos, que determinan la estrategia de los movimientos por la independencia nacional, las formas y perspectivas de la revoluci\u00f3n, la reacci\u00f3n de la administraci\u00f3n y las fuerzas armadas, que difieren sustancialmente en un conflicto colonial de las que se producen entre las fuerzas internas de un Estado nacional.<\/p>\n<p>Dados los medios de represi\u00f3n y condicionamiento de que el poder pol\u00edtico dispone en la actualidad, es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil desplazar a un gobierno bien establecido e implantado. No es el pueblo, sino la intervenci\u00f3n m\u00e1s o menos discreta, directa, camuflada o abiertamente armada de las potencias hegem\u00f3nicas la que realmente opera y decide entre la revuelta y la revoluci\u00f3n, transformando la una en la otra. En Yugoslavia como en Libia, no son los pueblos los que imponen la dominaci\u00f3n de \u201clos Estados civilizados\u201d de Occidente, sino los bombardeos bajo las siglas NATO y UNO.<\/p>\n<p>El apoyo de los institucionalistas perif\u00e9ricos al belicismo y el revanchismo afro-asi\u00e1ticos de franceses y espa\u00f1oles, de la expedici\u00f3n de Suez a las \u00faltimas ingerencias transcontinentales, no es cuesti\u00f3n de oportunismo parlamentario ni tendencia de \u00faltima hora, sino reiteraci\u00f3n en los temas favoritos del m\u00e1s retr\u00f3grado colonialismo. \u201cA lo que no puede volverse es al abandono de la selva a la vida salvaje; y lo que el sentido de responsabilidad \u2013 aparte otros motivos de realidad evidente \u2013 nos impedir\u00e1 en cualquier evento, es arriar de las colonias los pabellones de Portugal y Espa\u00f1a para que sean izados los de naciones extra\u00f1as al \u00e1mbito ib\u00e9rico\u201d. Bajo la completa dominaci\u00f3n alien\u00edgena de su propio pa\u00eds, pensaban ya en participar en \u201cel progreso, el desarrollo\u201d y la explotaci\u00f3n de las colonias portuguesas. Hab\u00edan olvidado que el fundador de su Partido afirmaba el derecho de independencia inmediata de\u00a0<em>todos<\/em>\u00a0los pueblos o naciones, sin exclusi\u00f3n ni excepci\u00f3n de razas o de territorios. Y esto en las fechas en que \u201cliberales y social-dem\u00f3cratas\u201d de los grandes imperios europeos impulsaban y apoyaban la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n de las colonias, negaban el derecho de autodeterminaci\u00f3n y se preparaban para meter al mundo en la m\u00e1s terrible de las guerras coloniales, \u201cla guerra imperialista por ambos lados\u201d de 1914-18.<\/p>\n<p>Sobre el tablero geopol\u00edtico internacional, los pueblos y Estados peque\u00f1os, d\u00e9biles y aislados carecen de importancia estrat\u00e9gica, aunque pueden ser t\u00e1ctica, provisional y localmente tomados en alguna consideraci\u00f3n por las grandes potencias, si llegan a insertarse en los organigramas de contradicci\u00f3n, conflicto y equilibrio de aquellas, dando lugar a variantes m\u00e1s o menos diversas y estrechas de sat\u00e9lites, clientelas y protectorados.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, un pueblo s\u00f3lo puede contar con sus propios recursos y su propia resistencia para preservar la libertad nacional o acceder a ella, condici\u00f3n previa para acceder a todas las dem\u00e1s. No hay otra base de alianza o negociaci\u00f3n. Las alianzas no pueden paliar a la propia debilidad pol\u00edtica, s\u00f3lo la fuerza y la determinaci\u00f3n propias permiten las alianzas. Si un pueblo no las tiene o las obtiene por s\u00ed mismo, no las obtendr\u00e1 nunca de las \u201cgrandes\u201d naciones, menos todav\u00eda de otras tan d\u00e9biles como \u00e9l. Un pueblo-isla, no tiene aliados \u201cnaturales\u201d. Tampoco los tiene artificiales, pues todo poder pol\u00edtico, incluso, reducido, reciente o incipiente, busca la alianza con los poderosos y desprecia a los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>En pol\u00edtica no hay m\u00e1s aliados, ni m\u00e1s seguridades, ni m\u00e1s confianzas, ni m\u00e1s palabras dadas, ni m\u00e1s pactos, ni m\u00e1s derechos que los que se fundan en la relaci\u00f3n estrat\u00e9gica de fuerzas. Para un pueblo oprimido, toda alianza internacional, con los fuertes o con los d\u00e9biles, es circunstancial, vol\u00e1til, provisional y precaria, debe transformarse de urgencia en refuerzo del propio n\u00facleo estrat\u00e9gico antes de que sea demasiado tarde, y es tarde casi siempre.<\/p>\n<p>Si la solidaridad, la comprensi\u00f3n o el reconocimiento de los opresores es un vano e inepto sue\u00f1o, la solidaridad de los pobres, los oprimidos y los colonizados es un cuento rom\u00e1ntico para enga\u00f1ar y exprimir a los eternos ilusos. En una sociedad de yuxtaposici\u00f3n nacional y estatal, la solidaridad en la lucha internacional contra el imperialismo no existe. La lucha internacional contra el imperialismo es una quimera, los pueblos, libres o subyugados, se ocupan de s\u00ed mismos, de sus propios asuntos e intereses, nada les importa que sea a costa de los dem\u00e1s, cuya opresi\u00f3n les tiene sin cuidado. Ninguno de ellos sacrificar\u00e1 sus posibilidades reales o imaginarias de obtener el apoyo de un Estado cualquiera, a la impresentable y ruinosa compa\u00f1\u00eda de un pueblo peque\u00f1o, d\u00e9bil, ideol\u00f3gica y pol\u00edticamente subdesarrollado. Los pueblos oprimidos, que para debilidad bastante tienen con la suya, buscan la protecci\u00f3n de los m\u00e1s fuertes y evitan como la peste la temible y denigrante compa\u00f1\u00eda de los m\u00e1s d\u00e9biles. Apenas liberados, e incluso antes, no sienten necesidad m\u00e1s acuciante que la homologaci\u00f3n con las potencias imperialistas y la profil\u00e1ctica distanciaci\u00f3n de los piojosos pueblos restantes, que tienen la inaudita pretensi\u00f3n de ser tan libres e iguales como ellos y titulares de los mismos derechos de autodeterminaci\u00f3n y leg\u00edtima defensa que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La solidaridad internacional entre los pueblos no debe confundirse con una indigna, humillante y est\u00e9ril prestaci\u00f3n unilateral, un reconocimiento a sentido \u00fanico, una transferencia que permite ocultar la incapacidad para la defensa de la propia libertad y, por tanto, de la libertad de los dem\u00e1s. La libertad de todos empieza por la libertad de uno mismo. Tiene por condici\u00f3n el conocimiento y el reconocimiento del otro, no hay sociedad libre e igual sin alteridad (bestetasunik gabe) entre pueblos libres e iguales. Pero el desconocimiento, el desprecio y el odio hacia el otro, la negaci\u00f3n de su misma existencia, son lo propio del imperialismo y el colonialismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/iparla.wordpress.com\/iparla\/ 10 \u201cTodo imperio perecer\u00e1\u201d. Los imperios se deshacen, obligados a abandonar su dominaci\u00f3n sobre los pueblos que subyugaron por la violencia y el terror y que recuperan, uno tras otro, su independencia nacional, no s\u00f3lo en continentes diversos y lejanos sino en la peque\u00f1a pen\u00ednsula europea del heartland, la \u201ctierra central\u201d. 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